| Durante 200 años (1600 - 1800), los gobiernos de España, Francia, e Inglaterra lucharon por el dominio de la península de Samaná. Dejando como beneficiarios de esta inestabilidad a los piratas y bucaneros franceses, ingleses y españoles, así como a los esclavos e indígenas alzados, quienes utilizaron la zona como refugio y centro para sus actividades. Ya en 1807 los seguidores de Napoleón quisieron edificar en Samaná la ciudad napoleónica y en 1867 los Estados Unidos ofreció comprarla por un millón de pesos.
El comercio marítimo y la seguridad natural de su Bahía, hizo de Samaná un foco de atracción para emigrantes. Grupos de colonos de las Islas Canarias, otras islas de las Antillas Menores, Haitianos y esclavos libertos de Filadelfia (USA), han forjado aquí un amplio mosaico cultural. |